V Desafío El Calar del río Mundo

Capítulo I

“El tesorillo de Riópar”

salida 1  Aún no he abierto los ojos, yazco cómodo, caliente, bajo mi túnica de lana, arrebujado en el contubernio frente a mis compañeros de centuria. Apenas voy siendo consciente de que la jornada arranca, la luz inunda mis ojos y poco a poco voy desperezándome. Hoy tengo una ardua y complicada misión que acometer. Ser rápido y resistente hace que me elijan siempre para este tipo de misiones. No puedo esperar al toque matinal, he de presentarme ante el centurión y el pilus prior más veterano que hace de Comandante de nuestra cohorte, me darán las instrucciones de mi secreta misión y me asignarán dos compañeros procedentes de otras provincias del Imperio. Ioannes e Icum, son quienes van a correr a mi lado, dándome relevos y fuerzas, hasta conseguir acabar nuestra misión.                Mi nombre es Ludovicus, legionario a la fuerza, soldado de fortuna y aventura. Nacido en cuna triste y callejera, llena de inmundicias y barriada abyecta, adscrita a la provincia Tarraconense, al sur, cerca de la Baética, al margen del Thader.

En la regia tienda de los oficiales el silencio lo impregna todo, sólo el crepitar de una pequeña escudilla con leña ardiente osa desafiar a los cerrados labios y ojos de miradas frías. El cartucho de fino papiro se abre al quebrar el  Comandante el rojo y lacrado sello del Senado de Roma. En un latín impecable escucho que he de dirigirme a toda prisa a Riópar,  en plena sierra albaceteña, a recoger el tesoro de 364 monedas escondido tras la batalla de Munda y que ahora han de formar parte del erario castrense.

Dispersos entre la multitud de la milicia, antes de iniciar la marcha, nos congregamos los tres, dispuestos y bien pertrechados. Cada uno de un origen muy diferente, pero legionarios de Roma todos, nexo que nos unirá hasta el último aliento, si es necesario. Soy el único que lleva Galea para protegerme del sol, nuestras sandalias de fino cuero, diferentes a las usadas para patear caminos de forma rutinaria en formación, son del tipo Caligae, especiales para correr, saltar y acortar las millas montaraces que tenemos por delante.

polos rte      El día es idóneo para correr, la mañana luce fresca, sin escarchas ni rocíos, con destellos solares caprichosos entre las cumbres. Una luz radiante nos va a mostrar los caminos por los que subir y bajar, las sendas que pisar y los estrechos pasos por los que coronar dos cimas abruptas, dignas del mismísimo Hermes.

El ritmo arranca suave, el grueso legionario sigue la vía apresurado, pero nosotros tenemos que garantizar un éxito y para ello hay que controlar mucho el esfuerzo, nos saldremos de las vías convencionales para hoyar terruños difíciles e incómodos.

TIEMPO MOVIMIENTO  Los páramos son preciosos, verdes, con mucha agua aflorando por todas partes. Las fuentes se suceden, pequeños arroyos riegan los zarzales, los prados, los romeros y tomillos, las piedras de los márgenes, las raíces de los pinos y algarrobos.

Yo voy el último en la comitiva, nos hemos despegado del grueso y sin darnos cuenta seguimos a otros que como nosotros tienen misiones personales que acometer, todos en silencio, centrados en su proceder.

Formamos parte de una hilera multicolor, lucimos prendas de diferentes colores, calzamos cueros muy especializados casi todos y seguimos el mismo ritmo. Subiendo nadie corre, andamos ligeros, apoyamos nuestras manos en las rodillas para minimizar el esfuerzo y así descargar la zona lumbar, evitando sobrecargas. De a uno, callados, comenzando a emanar los humores propios de cuerpos que se calientan por el esfuerzo, exhalando vaporcillos y manchando con las gotas de sudor que nuestras barbillas recogen, el oscuro terruño de estos predios. Nosotros, ansiamos ver el tesoro al llegar, y sentimos un plus de fuerza que nos hace ir adelantando poco a poco a compañeros jadeantes y renqueantes, los ánimos son inmarcesibles y nuestras fuerzas incólumes. Somos tres locos que acometemos nuestro designio y nuestras órdenes. Siempre mirando adelante. Siempre cumpliendo, siempre avanzando.

METROS DESNIVEL Cuando me doy cuenta, Ioannes, natural de estas montañas, me señala el hayedo tan maravilloso por el que estamos cruzando. Los robles se suceden retorcidos y majestuosos, acompañando encinas de negras cortezas y afiladas hojas. Quercus por todas partes, sus sombras nos refrescan, su belleza nos embelesa. Icum tira con fuerza, sus piernas son largas, fuertes y veteranas, es quien más vías romanas ha pisado y más rápido las ha desafiado.  Las raíces se cruzan a nuestro paso, algunas humedecidas por las nubes atrapadas en la alborada, y que ya vuelan prestas en manos de los vientos.

Respiramos con fuerza, sentimos que las piernas demandan energía y sacamos de nuestras bolsas pequeños trozos de pan y frutas, que nos aportarán todo lo necesario.

  • ¿Te imaginas Manolo, qué cuando me ponga a escribir la crónica del trail la ambiente en el mundo de la Roma Imperial y nosotros tres nos convirtamos en legionarios aventureros?
  • ¿Macho, tu cabeza no descansa nunca?
  • Jajajaja… ya me gustaría.

Al llegar al alto  de La Caseta de los Pastores, veo que Icum arrastra un poco las sandalias, no quiero temerme lo peor, giro mi cabeza y miro a Ioannes, le hago un leve gesto y también aprecia el detalle de la marcha de nuestro guión. Le recuerdo que el odre que llevaba en su mochila de marcha va lleno de fresca agua y sería bueno dar un buen trago. Hay que ir mojando el galillo antes de que la sed lo vuelva áspero y seco.

PERFIL    Muchos de los que nos acompañan en el camino desfallecen, sus rictus son fiel reflejo del penar de las almas cuando están en el mismísimo quicio del infierno. Yo por el contrario cada vez me siento más fuerte, más generoso a la hora de saltar obstáculos y pensar en el fin de nuestra misión. Ioannes encabeza el grupo, nos lleva hacia el nacimiento del río Mundo, donde caen los famosos Chorros. Hasta llegar aquí las panorámicas han sido impresionantes, únicas, grandiosas, reflejaban la inmensidad del paisaje ante nuestra nimiedad como individuos. El Calar: grotesco, pétreo, único, magnificente, altanero y orgulloso, tallado a golpe de milenios de erosión. Se puede volar corriendo a la par que soñando, mientras se siente uno parte de paisaje, dejando de sentir pulsaciones, pisadas y zancadas, todo se paraliza durante estos momentos que hacen que se detenga la vida de quien lo contempla. Ante nosotros hay un mar de montañas arboladas preñado de olas calizas que pugnan al cielo con sobriedad.

SUBIENDO DE ESPALDAS  El descenso desde La Caseta es brutal, una algaida senda polvorienta y muy inclinada se va anudando entre enclenques pinos y lentiscos. Los flancos, llenos de aromáticos arbustos nos hacen ver que vamos bajando mucho, deshaciendo todo el trecho de la hora anterior en apenas unos minutos. El ritmo es alto, las piernas se calientan, no dejamos de revirarnos, curva a la derecha, a la izquierda, bloque de roca emergente que flanquear con fuerza. La copa de los chaparros árboles nos cobija de las afiladas lanzas que el sol nos arroja con odio desde su atalaya.  El ritmo aumenta considerablemente, nuestras ropas se refrescan y cambian el sudor por el aroma a romero y retamas en flor.

Estamos a los pies de Los Chorros, nos obliga el camino a pisar un bucle extraño, que permite que veamos lo maravilloso que es este rincón serrano. El agua cae horadando la grisácea arenisca, conformando pequeñas albercas naturales en las que las frías aguas de las entrañas de la tierra refrescan a los peregrinos y en este caso a la milicia de Roma.

Las piernas siguen fuertes como las columnas de Hércules, aunque Icum acentúa sus síntomas y verdaderamente me preocupa, hace un buen rato que sólo nos escucha a Ioannes y a mí, no hace comentario alguno, se limita a sonreír y a asentir. No me gusta nada lo que está por llegar si seguimos así.

Ahora el camino es cómodo, algo empinado pero la vía está empedrada y nos facilita mucho el avance. Se nos une una amazona curtida en muchas misiones, nos cuenta un poco de la provincia de la que procede y marca el ritmo del cuarteto. Escucharla nos pone los pelos de punta, ha corrido tanto por occidente como por oriente y en breve se prepara para afrontar una misión de más de 100 millas en la cordillera cántabra del Soplao.

SUBIENDO SELFIE DE JUAN    Al acabar la vía, se despide, aumenta el polvo tras el paso de sus sandalias y nosotros tres seguimos unidos, disfrutando de un nuevo paraje sombrío, en el que las miles de tonalidades del verde forestal nos arropan.

Paso a paso, salto a salto, con esponjosas nubes sobre nuestras cabezas, con las frentes perladas de sudor continuamos sin cesar, sin descansar.PADRES DE JUAN

  • ¡Chorques!, mis padres están esperándonos en el próximo avituallamiento.
  • Así podemos tomar un poco de fruta fresca al tiempo que los conocemos.
  • Pues sí, porque comienza la subida a las antenas del Padroncillo y la verticalidad es muy brusca y hay que calibrar muy bien el esfuerzo.
  • Silguero creo que va a ser quien nos marque el ritmo, le veo mala cara, está congestionado.
  • Chicos, por mí no os preocupéis, yo subiré a mi ritmo.
  • Nos parece muy bien, pero Chorques y yo vamos a tu lado todo el camino, aquí nadie se separa, somos un equipo y pase lo que pase, permanecemos juntos.

A los pies de una imponente cima nos vemos los tres, comiendo algo de sandía y otras frutas exóticas que unos mercaderes ofrecen en este punto del camino. Mi mente ha ido enjugascada pensando en cómo será el tesoro que hemos de rescatar y en lo ardua que está siendo la tarea, pues jamás me he visto en una situación de tal envergadura e importancia, mis misiones anteriores han sido siempre a lomos de caballo, jamás he cruzado mapas a pie como hoy.

SELFIE JUAN II   Más de dos millas nos esperan de subida. Icum confiesa abiertamente que tiene la pierna derecha maltrecha. Y cada paso le tortura el ánimo. No importa, bajamos el ritmo y le arropamos. Cada pino es un obstáculo y un bastón al mismo tiempo. Jadeos, pequeños resbalones, descansos forzados, momentos difíciles. El trecho lo afrontamos muy poco a poco, pero cada paso dado ya está desterrado y significa que la cima está más a nuestro alcance.

Ioannes disfruta del momento y del lugar, poder hoyar su tierra a golpe de cuero le llena de gozo y alegría, alimenta su alma y sus fuerzas. Es su tierra y: ¡la ama, se le nota!desafío 25k Riopar2017

Las abejas zumbando entre flor y flor es el sonido de la mañana, nuestros silencios son inmortales, sólo nuestras miradas hablan. El Padroncillo es un inconmensurable obstáculo que nos está poniendo a prueba a todos, ¡sí… a todos! La cima está a golpe de vista, ya han pasado las eternas curvas de herradura que, han tatuado en la ladera otros que anteriormente han sufrido nuestra misma suerte.

Oteo el horizonte, estamos en el techo de la comarca. El aire es más frío y más limpio, aviva mis pulmones y eriza mi piel. El suelo ha dejado de ser arena y zahorra, la alta montaña se tapiza de un suave lecho herbáceo y mucho roquedo emergente y afilado. Difícil correr por estos lares sin romperse un tobillo o sufrir una caída. Icum ha necesitado unos minutos de aire fresco para recuperarse, está sufriendo en demasía.

3 en el alto de la caseta  Las incesantes paradas para auxiliar a nuestro legionario de Lusitania han enfriado nuestras piernas aunque no nuestros ánimos, y esa no es buena condición. Llegar hasta el próximo Campamento va ser costoso.

Siento como una arenilla en el interior de mi rodilla izquierda, los pequeños saltos de roca en roca y con las extremidades frías me van a pasar factura, cada impacto de mis suelas con la dura piedra se clava como una mini espina en mi rótula.

En un momento dado tenemos que improvisar un hospital de campaña, hacer de galenos e intentar ablandar la musculatura de Icum, quien sufre fuertes dolores en su pierna derecha.

  • ¡Gracias!, nos vendrá muy bien. (un corredor me da un antiinflamatorio).
  • Este analgésico en spray le va a venir bien, no dejes de darle masaje. Mis estiramientos y tus masajes lo van a reflotar.
  • Chicos estoy jodido, me duele un montón.
  • No te preocupes Manolo, nos quedan escasos seis kilómetros para el avituallamiento, si allí no puedes caminar te quedas y que te acerquen al pueblo.
  • Ánimo, “Patas”, qué tú puedes con todo.

Yo también cojeo, mi compañero camina renqueante y Ioannes es el único incólume. Así, en semejante comitiva avanzamos, siempre con el objetivo de nuestra misión en mente: llegar a Riópar y conseguir el Tesorillo, poner sus 364 monedas a buen recaudo y que el Comandante las gestione como el Senado le dictó.

Puedo caminar, trotar y correr bien, excepto en las bajadas, mi rodilla izquierda concentra tal dolor en su parte externa que me obliga a parar. Escudándome un poco en la desgraciada situación de mi compañero intento quejarme lo menos posible y pasar desapercibido. Lo más duro ya ha pasado, sólo es cuestión de paciencia. A lo lejos, encajado en el páramo está Riópar, el sol está alto y nos regala muchas horas de luz para que podamos llegar a nuestra meta en buena compañía.CARTEL KMS

  • Venga chicos, que queda un kilómetro.
  • ¡Los cojones!, hay más de uno y más de dos kilómetros, Juan no seas cabrito.
  • Jajajaja… jajajaja… es cierto, sólo queda un kilómetro.
  • Chicos, no sé lo que quedará pero estoy deseando beberme una cerveza y olvidarme de todo esto.
  • ¡Juan, joder! Llevamos un cuarto de hora dándole marcha a las zapatillas y el kilómetro en tu pueblo lo medís a ojo, pero a ojo de tuerto.
  • Jajajaja… jajajaja… no te quejes Chorques, que es cierto, sólo es un kilómetro.

Un verde campo de cereales espigados rompe la rutina forestal, no hay sombra, sólo amapolas manchando el paisaje con ese rojo adormidera que tan celoso secreto guarda en su interior. Los caminos se encajan entre muretes de piedra y mini puentes que vadean hilos de aguas cristalinas que buscan al Mundo.

LOS TRES A RITMO     Las empedradas calles de la población reciben a los tres legionarios, desfallecidos, pues Ioannes también recibe un aviso en sus piernas. Están a punto de finalizar la parte más dura de su aventura. Juntos llegan al corazón de Riópar, el Tesorillo y sus monedas en breve serán suyos, siendo el momento de mojar sus pieles quemadas por el sol y el salitre de su sudor en la fuente.

  • ¡Estamos entrando en la recta final!
  • Lo hemos conseguido.
  • Necesito una cerveza por vía intravenosa, no sé vosotros, pero yo estoy harto de beber agua con sabor a infiernos requemados, jajajaja… jjajjaja

salida piernas en altoNuestros tres legionarios, nuestros tres amigos, nuestros tres Domadores de Volcanes, cruzan la línea de Meta a la par, cogidos de las manos, con los brazos en alto y las caras sonrientes. Han padecido, han tenido momentos mágicos, han conseguido su “tesorillo”, han demostrado que la amistad en el deporte crece y se amplifica, han avanzado un paso más en su compañerismo y su camaradería. Han culminado El Desafío del Calar del río Mundo. Han corrido su primera carrera de montaña juntos.clasificacioneschaquetas con iñaki rte

¡Hasta la próxima!

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Francisco Sol Macia dice:

    Que Ca…. estas hecho, Grande Sincrolador

  2. Francisco Sol Macfia dice:

    Que Ca…. estas hecho, Grande Sincrolador

  3. Ioannes dice:

    Espectacular, de principio a fin

    1. Me alegra saberlo, gracias!

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