V Marcha BTT Xixona 2015

DLa línea de salida está lejos de casa, muy lejos, más de un centenar de kilómetros. En estas mañanas, en las que he de despertar yo al mismísimo despertador por lo temprano que es todo acontece de forma pausada, casi sonámbulo podría contaros. Me arrastro por el pasillo de la planta alta de casa, con el batín a medio abrir, el cinturón arrastrando por el terrazo, el cepillo de dientes en la comisura de la boca, y sin saber porqué, acariciándome el cogote cada dos por tres.

xixona 2La gran diatriba conmigo mismo es ver que ropa voy a utilizar para la carrera. A estas horas hace un frío de mil demonios y estoy en la Murcia cálida, intento imaginarme la montaña de Xixona, a más de mil metros sobre el nivel del mar, encajada en el que sus primeros pobladores de la Edad del Bronce llamaron Uxonig (valle de hierro). Ha de estar asustado el mercurio de los termómetros, segurísimo. Pero… sé que una vez nuestro reluciente sol levantino comience a envolvernos y a calentarnos con sus haces de luz dorados, la ropa comenzará a sobrar y se nos perlará la frente de sudor.

xixona 4Elijo un conjunto largo pero bajo la chaquetilla sólo voy a vestir una camiseta fina de máxima transpiración, cubre botas pequeños, una bufanda fina y guantes “wind stop”. Considero que va a ser una elección eficaz. El evento no creo que me conlleve más de dos horas de actividad, si llego al punto de sentirme acalorado será por poco tiempo. En circunstancias normales os habría lanzado el reto de hacer la ruta en menos de dos horas, pero durante toda esta semana he estado haciendo lo que jamás se debería.

xixona 3En el gimnasio hubo una sesión de piernas dirigida por Fran Ortín, que… aún me duelen. Con la bici de carretera me perdí el lunes y también hubo jarabe para la tos. Y mi Epic, mi amada, ha trabajado jueves, viernes y sábado de forma ininterrumpida, haciendo tiradas con muchos kilómetros de terrenos abruptos y escarpados. Resumiendo, voy vacío, sé que no voy a tener ningún problema en finalizar el evento en buenas condiciones, pero no al ritmo que a mí me hubiese gustado, todo no se puede llevar a cabo, dice el refrán: “quién mucho abarca… poco aprieta”. Ha sido una semana de compromisos con amigos, a los que no podía dejar en la estacada con el pretexto de que el domingo hay carrera, pues siempre he sido partidario de no abandonar la diversión sobre ruedas, y si me he de ver obligado a privarme de la compañía de mis amigos, la cosa no va bien.

Imagino que a vosotros os pasará también, programamos el gps del teléfono, conducimos por la autovía sin lugar a pérdida y cuando desaparece la señal del satélite creemos que en cualquier momento nos vamos a perder. Decido apagarlo, menudo tostón, cuando comience a subir el puerto que lleva a la población de Sexona, cómo se la conocía en la era de dominación musulmana, seguro que veré coches cargados de bicicletas que me llevarán directo al punto de reunión.

CAM01255Abro la puerta y el frío me ultra congela. Creo que es un frío azul oscuro si hubiese que ponerle un color. Bajo una buena chaqueta de neopreno me encamino al punto de entrega de dorsales y la tan anhelada bolsa del corredor, en la que está incluida la jalea de membrillo que tantas ganas tengo de probar, junto a un chaleco corta vientos, pastillita de turrón, una bufandita fina y un folleto turístico de Jijona. Somos una marea de alegres paseantes que suben y bajan por la cuesta de salida. Hormiguitas que sin la dirección de nadie saben a donde han de ir cada una de ellas y lo que han de hacer en cada momento.

Coloco el dorsal en la bicicleta, la reviso de forma pausada, y comienzo a pertrecharme. Bufanda, cubre botas que me aíslen del viento frío de la montaña, herramientas, cámara y bomba en los bolsillos traseros. En estas lides me doy cuenta de que me he dejado en casa las barritas, geles y los bidones de agua. Este despiste me ha hecho subir un par de grados la temperatura, si cabe, pues a estas alturas y a estas horas no hay donde poder abastecerme de lo que adolezco. Pero la mente del “viajero incansable” me dice rápidamente que no me preocupe, en muchas marchas maratón he pasado más horas sin echarme nada al coleto, hoy que toca un paseo montaraz no vas a necesitar nada, además están los puntos de avituallamiento en los que me consta hay de todo y en cantidad para todos.

IMG_0197Se me acerca Rubén, viejo compañero de ruta por la sierra de La Pila. Ilicitano de pro y murciano de casamiento. Nos ponemos al día con simpatía y nos citamos para vernos por la montaña en breve, y continuamos con nuestros quehaceres previos a la carrera. Frente a mi furgo, tengo otra rotulada de la siguiente guisa: “Frutería la Huerta”. Es en la que viene Tutti Fruti, un alicantino al que conozco en las redes sociales, y al que me gustaría estrechar la mano en persona. Llamo a Robert, a él si que quiero verle, es mi paladín favorito para el día de hoy. Ya tenemos muchas sendas en común y hoy no van a ser menos. No consigo que me atienda la llamada telefónica, así que me voy a la zona de salida para colocarme en posición. ¡Et Voila! Se me acerca un sonriente ciclista amarillento, y tras unas oscuras gafas se esconde Mr. Rulos, Robert.

No dejo de otear en derredor, hay gente a la que también quiero ver. Luis Gómez, a quién conocí en la Carthago Mtb Desastre Total. Al bueno de Pepe Rush tampoco consigo ubicarlo, seguro que ya está colocado en algún estratégico lugar del recorrido para poder dispararnos con sus cámaras fotográficas e inmortalizar nuestro paso por estos predios que antaño fueron frontera entre los gloriosos reinos de Castilla y Aragón.

Luis GómezNos colocan en dos cajones de salida bien diferenciados, primeramente van a salir todos aquellos que están adscritos al circuito de montañas alicantinas, y tras ellos, a unos metros de separación los que únicamente vamos a disputar la prueba de hoy.

Comienza la fiesta y tras la primera pedalada ya noto los muslos cargadísimos, preveo una fuerte marea de sensaciones dolorosas en el breve recorrido que me depara el evento.

Robert se infiltra en las líneas enemigas y se adelanta, yo ni quiero ni posiblemente pudiese, marcar un ritmo más alto del que llevo. Voy avanzando pero de forma paulatina y pausada, no es día de arrebatos. El amarillento casco de mi compañero se aleja cada vez más en esta riada de mujeres y hombres que guardan la ilusión de la mañana en cada golpe de aliento.

CNueve kilómetros de subida, nada más empezar, asfalto puro. Hoy no me voy a quejar, rodar por carretera me hace ser constante en la cadencia y voy entrando en calor, tanto física cómo anímicamente.

Al sentir el polvoriento tacto de los caminos, casi me hacen poner mis suelas en contacto con el suelo. Un tapón, un pequeño repecho hace que muchos ciclistas se agolpen y se bajen de sus monturas. Yo voy a resistirme y poco a poco, cual funambulesco espécimen me mantengo sobre la bici, esperando una brecha por la que poder acelerar y deshacer el nudo que me intenta atrapar. Así es, a la izquierda comienzan a dejar hueco, me levanto del sillín y de un fuerte empellón me como el desnivel del tramo.

robertoVoy muy cómodo, los caminos son preciosos, llenos de irregularidades, grietas, raíces desgreñadas que surgen desde lo más profundo del terruño. Discurro por las entrañas de un bosque mediterráneo. Los colores, texturas, árboles y panorámicas me son muy familiares, perfectamente podría pensar que estoy atravesando el Valle de Ricote. Es un lujazo sentir el olor a pino, ver las enormes carrascas que se retuercen entre los collados. Al tiempo voy adelantando posiciones y también siendo rebasado por auténticos cohetes a reacción. Sé que podría ir a mucha más velocidad, este tipo de terreno es el mío, en el que entreno a diario, en donde no hay llanos, dónde una cuesta da paso a otra, subiendo y bajando, conformando lo que conocemos como un rompe piernas. No es el día, así es que a disfrutar de las vistas y del pedaleo cómodo.

En las bajadas observo que la gente es muy cautelosa, momento en el que gozo abandonándome a los caprichos de la gravedad, dejando que el conjunto simbiótico hombre-máquina descienda buscando por donde hallar más disfrute y obligue a la bieleta de la suspensión trasera a ganarse el sueldo con esfuerzo.

rushPoco a poco, las vistas van siendo más amplias, los metros de altitud se hacen patentes, ante mí tengo una preciosa comarca sembrada de montañas y con la franja recortada del mar al fondo, es un momento de lo más bucólico, casi podría sentirlo como pastoril si llevase un zurrón con queso, vino y un pequeño rebaño a mis espaldas. Esta energía es la que me alimenta y hace que no ceje en mi afán de descubrir lugares nuevos a lomos de mi bicicleta, sea en competición o siguiendo a muchos de mis amigos por sus comarcas.

Elevaciones del terreno que superan los veinte grados de desnivel hacen que me encomiende a Santa Bárbara, que a buen seguro me estará escuchando desde su ermita. No tengo las piernas para estos ajetreos, descuelgo la cadena al plato pequeño y me lo tomo con calma, mi musculatura me lo agradece, no son las piernas de correr las que me he traído hoy, son las de repuesto.

CAM01258Gente por todas partes, delante, a mis flancos, detrás empujando fuerte, en los caminos animando, es como si estuviese entre las huestes de Pedro IV el Ceremonioso cuando se propuso arrebatar las tierras de Jijona a Pedro I el Cruel. Por unos instantes divago pensando como serían estos lares en aquellas épocas, cuando se conferían los tratamientos y títulos de villas reales a poblaciones como está, valientes, guerreras y aguerridas. Dichoso siglo XIV, cuan duro hubo de ser vivirlo con tanta contienda. Pero a la fuerza me tengo que espabilar, pues las sendas amontonan curvas y caprichos técnicos muy divertidos y no es plan de dormirse.

Repentinamente, la marea multicolor se estanca, un embotellamiento. Hay una entrada tupida al pinar y una pelotera de ciclistas plantados mirando. Estas situaciones siempre me parecen de lo más tontas, la gente se queda charlando sobre el parón y no hacen nada, sólo hablan y hablan, parecen comadres en la salita de espera de una consulta médica. Me resisto a ser otra oveja boba del rebaño, aferro mi cuadro de carbono, me salgo del camino y pisando matojos como el que va pisando charcos y adelanto hasta donde puedo. Justo a mitad de mi travesía a pie escucho a voces: “¡eh! ¡el de naranja!”, con una mirada de esas que funden el acero bávaro me giro y enfoco al interlocutor que me apremia lenguarazmente, pero instantáneamente veo que es Roberto, sonriente, con cara de duende travieso, y burlonamente le digo que se vaya a la m… entre risotadas.

cartelMe llega el turno, es como cuando estás en un parque acuático y llega el momento de lanzarse por el tobogán al vacío. Se trata de una senda estrecha, muy algaida en algunos tramos, con escaloncitos de piedra muy divertidos de negociar con raíces revoltosas. Nada del otro mundo, es sorprendente que la gente se baje de la bici en un lugar como este. Dejo distancia con mi antecesor y disfruto la bajada.

La tónica es un sube y baja constante. El sol está alto, buscando su cénit en la bóveda celeste. La chaqueta va empapada, el pulso más alto de lo normal, me quito la bufanda y hasta los guantes me sobran. La mañana es un escándalo, dulce, luminosa, límpida, llena de matices que la hacen mágica, los brillos de luz entre los pinares confieren un halo encantador a estas manchas espesas de pinar.

Me encantan los tramos en los que la senda se oculta bajo la tupida manta de arbustos y espartos, es divertidísimo ir pedaleando y escrutando al mismo tiempo con la mirada por donde hay que ir encauzando la rueda delantera. Coqueteos de manillar, pequeños obstáculos que sortear de forma inmediata. Persiguiendo a la rueda del que va delante, y sintiendo el crepitar del neumático que me persigue. Estas comitivas en fila india son rápidas e interesantes, es cómo si todos nos moviésemos al unísono cómo si conformásemos un individuo entre todos, desapareciendo la noción de individualidad, pues si yo giro quien me persigue gira idénticamente, y yo, como si en un espejo me reflejase voy leyendo los movimientos del ciclista que llevo frente a mí.

CAM01257-1En un buen costarrón me encuentro al bueno de Luis Gómez, va congestionado, saturado de mocos, con la respiración macilenta y entrecortada, el hombre va dando todo lo que tiene, va en reserva, pero está ahí luchando, esa es la magia de este deporte, la gente lo da todo, hasta lo que no tiene algunas veces. Nos saludamos brevemente, yo sigo a mi ritmo y me alejo, ya nos veremos al acabar y tendremos tiempo de ponernos al tanto de nuestros cotilleos.

No me siento mal, tan sólo no puedo apretar mis piernas como de costumbre y el ritmo hoy es de crucero, piloto automático. Me estoy divirtiendo bastante, el recorrido es muy ameno, nada exigente, únicamente tiene algunos tramos con un desnivel ascendente algo descarado que nos obliga a coquetear con la tentación de bajarnos y continuar andando, pero amigos, Sincrolador, en estos momentos se crece, así que con un fuego interior que me carboniza toda la musculatura de mis piernas, afronto el tramo con 29% de pendiente y al coronar el efímero momento me siento triunfal, con el cuello palpitante y las rodillas presentando su dimisión, pero satisfecho de haber coronado esta mini cima.

10408086_1431365657155400_359114538016593737_nÚltimo tercio de carrera, ya vamos cuesta abajo. En cada cruce nos alientan comentando la distancia que falta hasta la meta, haciéndonos saber que no hay ninguna subida exigente pendiente, que a partir de este momento todo es diversión y rock and roll.

Efectivamente, los últimos kilómetros son una consecución de toboganes, zonas de vaguadas rotas y quebradas, caminos rápidos que nos alientan, un compendio de todo lo que se necesita para llegar al final del recorrido con una sonrisa de oreja a oreja, incluso tenemos que subir unos amplios peldaños de madera y gravilla.

La entrada a meta es cuesta abajo y por la misma avenida por la que arrancamos, voy solo, sin compañía, me cierro la chaqueta, me recompongo y erguido sobre el sillín, sin apoyarme en el manillar entro bajo el arco triunfal, relajado, cómodo, muy satisfecho.

10959367_10206412803066773_7823722244444958185_nHa sido una mañana fantástica a pesar de los pormenores que os he relatado en el inicio, y mi espeso estado de forma física, pero como a estas batallas vengo a divertirme pues nunca subiré al cajón de podio, me siento satisfecho y lleno de energía.

Tras la ducha, me reúno con mucha gente: Rubén, Roberto, Luis, Pato, algunos Potencias, Pepe Rush, Luis Candela “Gento”, etc.. etc… disculpad si me he dejado a alguien en el tintero, la culpa es de esos hombres que servían cerveza tan alegremente, jejeje…

A la organización del evento quiero transmitirle mi más sincera enhorabuena, no he sentido en ningún momento que algo fuese motivo de crítica negativa, al contrario, todo estaba cariñosamente planeado para que disfrutásemos. La señalización ha sido perfecta, el voluntariado impecable, los avituallamientos fantásticos. Las duchas, el ágape, la guardería de bicicletas, en fin… todo me resultó de sumo agrado. ¡ENHORABUENA!

CAM01259A mis amigos, os mando un fuerte abrazo a todos, y os emplazo a la siguiente aventurilla.

Especial mención a Pepe Rush, quien cómo es habitual ha sabido inmortalizarnos con su particular visión del fotografo deportivo. Gracias a ti también Pepe.

rush II¡Hasta la próxima!

14 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Belén dice:

    Quiero felicitarte por todos tus triunfos y agradecerte de corazón que los compartas con todos nosotros, es un placer leer todo lo que escribes, ufff, me encantas…

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    1. Hola Belen, primeramente quiero darte la bienvenida al blog.

      Has de saber que mis mejores triunfos sois vosotr@s, mis lectores, sin vosotros no seria capaz de poner dos letras juntas.

      A mi encantas tu, emplear tu tiempo para leerme si que es realmente encantador.

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    2. En breve publicare la Marcha de Crevillente y mi participacipn en 2 Reinos Mtb Race a lomos de una Fatboy bike. Espero estar a la altura y haceros participes de mis vivencias.

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  2. Carmen A. dice:

    Luis, que me encanta tu blog y el deporte que practicas. Se necesita esfuerzo, dedicación y afán de superación; tú lo tienes. Puedes encender las velas del triunfo en
    los diversos cumpleaños que la vida te regala, pero siempre utilizando una llama potente
    que no se pague nunca y creo que la has encontrado, sigue adelante.

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    1. Hola Carmen, previamente te doy las gracias por formar parte de los que pasan por este blog y dejan unas tan amables palabras: gracias.

      Ya sabes lo q has de hacer, comprarte una bici y unirte a este colectivo de adictos a la vida sana.

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  3. Mikanet dice:

    Hola Luis,

    Gracias por otro dejarnos otra crónica para tener un ratito de lectura amena sobre batallitas que durante un momento no sabía si era una crónica a lomos de un corcel y su jinete musulman en tierras ibericas o una crónica de una marcha dominguera de btt jejeje.

    Un gran saludo.

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    1. Tus palabras de viejo cristiano reconfortan la pluma de este morisco ricoteño.

      Gracias, Miguel, un abracete.

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  4. Pato dice:

    Hola Luis,gracias por compartir muy buena cronica,ha sido un placer nuevamente haber coincidido,un abrazo y hasta la próxima.

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    1. Nos vemos en Crevillente, Pato.

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    2. El placer es mio al poder escribir sobre todos vosotros.

      Nos vemos pronto.

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  5. Pepe Rush dice:

    Que makina …valla don … me alegra mucho imnmortalizarte a ti y a todos los sufridores ciclistas .. jeje Nos vemos en Crevillent

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    1. Un abrazo Pepe… tenemos muchos kms por hacer juntos. Gracias por todo.

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  6. ¡Coño Luis! yo que quería demostrarle al otro Luis, a Cerdan el buen nivel de los ciclistas murcianos, en especial de aquellos que dominan la Pila. Ya le había dicho a Luis, que se preparara, que iba el amigo Chorques, que se iba a enterar. Pero bueno, que la vamos hacer, lo dejamos para el año que viene.

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    1. Mariano no siempre se está en plena forma física, pero tu otro amigo Luis, no creo que se haya quedado impasible… pues pregúntale cuántos ciclistas le han hecho una crónica semejante a la mía, jejejee…

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