Hallwood’s Weekend (Polop)

  aasa    Es la tercera ruta del fin de semana y la última, mi buen amigo Chris Hallwood y su acompañante Martin, se marchan esta tarde para su isla.

                Hoy no voy a tener que conducir mucho para llevarlos al punto de partida. Polop es la joya del Mediterráneo que he elegido para gastar nuestro tiempo esta mañana. Tengo la suerte de contar con dos guías excepcionales, uno de ellos es nativo, y el otro a pesar de haber nacido cerca del kilómetro cero de todas las antiguas carreteras nacionales, lleva una vida entera en Benidorm y conoce la comarca como la palma de su mano. Estos dos grandes, y ya viejos amigos son: Mariano y Luis Villamediana, alias “el Apegao”.

                La mañana ya está bien entrada y el astro rey bien alto, son las nueve y media. Somos cinco en la comitiva de hoy, buen número. Ponemos rumbo a Guadalest. El propósito de la ruta de hoy es mostrarles la belleza del valle y de los alrededores del pantano de Guadalest y a última hora, como colofón del evento, bajar unas buenas sendas y alguna que otra trialera para ir desatascando las arterias con los fogonazos de adrenalina que Mariano nos tiene preparados.

                Entre vergeles de naranjos y nísperos, seguimos el curso del río Algar, en breve nos desviamos, y siguiendo nuevas y frescas aguas  subimos hasta Xirles, por el río Guadalest. El camino es precioso, sombrío y con una elevación suave y constante. Este es un corredor verde que he pedaleado muchísimas veces,  acompañado de muy diversos amigos. Sirve para alejarse de la costa urbanizada y del trasiego del tráfico a motor, introduciéndonos poco a poco en el mundo donde el trino de los mirlos, el gorjeo de los jilgueros y el piar de los gorriones, alegra al amarillo de las flores del trébol que tapizan los vergeles y salpican el verde que cañas y hojarascas lucen orgullosos.

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                Las conversaciones se disparan, vamos de una cosa a la otra, nadie se fija en el desarrollo a utilizar, el ritmo es cordial y de grupo relajado. Hoy no toca padecer ni sufrir, es un día de asueto y relajación, las vistas panorámicas han de ser las protagonistas y no nuestras gotas de sudor resbalando por nuestra piel.

                Al llegar a la presa del pantano, las caras de Martin y Chris son todo un poema, están boquiabiertos, ensimismados, borrachos de la belleza que les envuelve. El valle está estrangulado por unas montañas bellas y caprichosas, sus crestas, recortan el azul del cielo, inhiestas, majestuosas y altaneras. Deciden hacer unas fotografías de recuerdo y respirar durante unos minutos la intensa paz que los pinares catapultan al pantano.

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                Alternamos tramos de caminos, con senderos y ahora toca un poco de asfalto hasta llegar a una fuente. En el camino les muestro nuevamente lo mucho que me gusta alimentarme de forma frugal y asilvestrada. Me acerco a un viejo algarrobo y le robo dos de sus más maduras vainas, comienzo a masticarlas con fruición y deleite ante sus atónicas miradas y los sonrientes y jocosos comentarios de Luis y Mariano. Primero fueron los madroños, luego el hinojo y hoy las algarrobas, van a pensar que tengo algo de cabra en mi fuero interno y si lo piensan, creo que no van mal encaminados, yo también pienso a veces lo mismo.

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                Dos horas han pasado y casi ni nos hemos dado cuenta, pedalear contemplando el paisaje es un bálsamo que cura todas las penas y hace que los relojes se paren.

                Llegamos a una fuente y decidimos abrir las mochilas y dar buena cuenta de las vituallas que hemos echado esta mañana. Nos relajamos, nos echamos agua fresca de la fuente en la cara y nos sentamos a mascar con energía los bocadillos y frutos secos. Estos momentos son maravillosos, todo sabe mucho mejor.

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                La hora del asfalto está llegando a su fin, hemos subido unas buenas costeretas por la carretera y nos vamos a situar en un punto bien alto por el que dejarnos caer hasta Polop. Martin y Chris han tomado la iniciativa y se han convertido en el grupo de escapados, nosotros tres les llevamos vigilados de lejos, vamos recordando rutas pretéritas y encajando agendas para ir en breve a la Sierra Bernia a recorrerla por una ruta que Luis tiene muy trillada y que recomienda encarecidamente.

                El Apegao es quien descubre la senda que nos hará despedir al herético asfalto, les doy un silbido a los británicos y dan media vuelta, descolgándose hasta donde estamos esperándoles.

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                El orden de salida es con Mariano al frente, yo persiguiéndole (pero nunca le alcanzaré bajando y menos por sus terruños), Martín, Luis y Chris a la retaguardia, quien receloso de caerse decide ser moderado y bajar con mucha cautela.

                Parte de estas sendas ya las conozco de rutas pasadas, pero la mayor parte del trazado es nuevo para mí. Me resulta difícil describiros el nivel técnico de las mismas, es un no parar de pequeñas trialeras, angostos pasos, cuestas resbaladizas, pedregales sinuosos con un desnivel positivo muy delicado y un sinfín de obstáculos que hacen que todas las alertas están encendidas y los ojos vayan recorriendo al milímetro la trazada a seguir. Con el añadido de ir siguiendo a Mariano, que baja por estos lares como una exhalación y me resulta imposible seguirle el ritmo.

                Acabados los interminables minutos de bajada, llegamos nuevamente a la carretera. En la reunión final, Chris confiesa haber pasado miedo, el Apegao sonríe como un diablillo feliz después de haber roto algo, Mariano se siente muy satisfecho al vernos a todos congestionados y yo… yo me siento exultante, he bajado tramos que jamás hubiese pensado que me atrevería a hacerlo, pero seguir la rueda del montañero de Polop es una garantía y no he pensado más que en sentir el terreno bajo mi FSR.

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                En el mismo punto en el que todos nos hemos encontrado hace unas horas nos despedimos, cada uno toma su camino. Nos llevamos una mañana difícil de olvidar, en la que el majestuoso porte de las montañas alicantinas, la amistad y la deportividad han sido los mejores ingredientes para un domingo por la mañana.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Lola Roselló dice:

    Mejores ingredientes…imposible!!

    Me gusta

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