Las aventuras de Sincro en Inglaterra.
Abro la bandeja de entrada de mi correo electrónico y uno de ellos destaca sobre los demás, el remitente es un nombre y un apellido, ambos ingleses. Es curioso, tal vez hasta extraño, pero casualmente, hace unos meses inserté en una página web de ciclismo de montaña un texto de bienvenida en el idioma de Victoria Beckam (normalmente se suele nombrar al tan manido Shakespeare, pero es que eso cansa, ¿verdad?). El asunto menciona el ciclismo de montaña, así que: ¡voy a abrirlo, a ver que leo!
Esa fue la primera toma de contacto con mi gran amigo Chris P. Hallwood. Cuatro años después estoy desembarcando de un avión en el aeropuerto de Leeds-Bradford (UK). Me acompaña Dani (Pela69), quien desde el primer día también se supo granjear la amistad de estos británicos tan ingleses. La lástima es que el tercer pasajero, quien se ha quedado en tierra, no ha podido acompañarnos, Paquito Cobos o como le llaman nuestros güiris: Crazy Paquito. A día de hoy todavía sigue convaleciente de unos arreglos de chapa y pintura que le han hecho cerrar la tienda deportiva por unos meses, pero pronto estará inundando su torrente sanguíneo con mareas de adrenalina, sólo es necesario algo de paciencia y rehabilitación, porque el zagal es fuerte, además sé de buenas fuentes que come como un bendito, así que en cuatro días está cambiando las pastillas de freno de su Epic.
En el tiempo que nos conocemos siempre he sido el anfitrión y el guía, quién les ha tenido controlado hasta el más mínimo detalle, de sus viajes por Murcia. Ahora les toca mover ficha a ellos, no sé a donde voy, pero si sé con quien, así que hasta que no vea las puertas del infierno, les seguiré gustosamente, sonriente y con mi mordaz látigo sarcástico lacerando el ambiente.
Sierra de la Pila, desde la óptica de: HÉCTOR.
Aquí os dejo otra crónica inspirada en el paseo que nos dimos el pasado sábado por el gigante calizo.
Héctor pertenece al Club Ciclista Alcayna – Altorreal (Molina de Segura).
I Homo Pilensis. Punto y seguido.
Espero que os divirtáis tanto como yo al leerla.
Sierra de la Pila, desde la óptica de: HORUS.
Os dejo el enlace al blog de los Amigos del Plato Grande, de Herencia (Ciudad Real), donde podréis leer la experiencia de Miguel Ángel (Horus), a su paso por mi sierra favorita.
Crónica Manchega de una sierra Murciana.
Espero que os guste tanto como a mi.
Sierra de la Pila, desde la óptica de: SINCROLADOR.
Una amplia sonrisa me recibe junto a un café, en la barra de la cafetería del hotel Villa Ceutí. Es muy temprano, son las seis y media de la mañana. Me sumo al café y añado un croissant, compartimos los cuernos del mismo y nos vamos a mi furgo donde nos esperan dos monstruos de 29”, uno de aluminio M5 y otro de puro Carbono. Nos espera un día lleno de kilómetros y muchas horas de pedaleo por delante. Miguel Ángel ha cruzado la mitad de La Mancha para compartir conmigo y otros amigos más, un día lleno de ciclismo de montaña. (más…)
La travesía de Don Luis.
SÁBADO
Todo tiene un principio y un final, pero lo más importante es: que todo se puede lograr si se pone empeño, ilusión y una buena dosis de coraje.
Así podría resumirse, este fin de semana montañero, en el que junto al bueno de Luis Villamediana, he comenzado un sábado ascendiendo el Puig Campana, acabado el domingo por el Barranc del Negre, y entre medio, he podido sentir y comprender la poesía pétrea de la montaña.
II AITANA XTREM MARATÓN
Escasos minutos faltan para las seis de la mañana y ya llevo casi una hora de conducción a mis espaldas, un café pasado por el microondas y una manzana. Al acabar el día seguro que llevaré más kilómetros, más horas de conducción y más cosas entre pecho y espalda.
Apenas conozco a dos o tres de todas las personas que se han congregado en la tienda de Juan Antonio Planelles para protagonizar esta auténtica gesta deportiva, siempre hablando desde el punto de vista amateur. Pero no me importa, sé que los kilómetros nos irán uniendo, nos irán dando margen para conocernos y para entablar todo tipo de conversaciones, vamos a tener mucho, mucho tiempo para compartir. Al acabar el día llevaremos las mochilas vacías de víveres y otros pertrechos, pero me atrevo a decir que irán llenas de nuevos amigos.
Una perla de lava
Han pasado muchos meses desde que anidó dentro de mi ánimo la idea de volver a Lanzarote, de volver a perderme por aquella salvaje orografía, de sentir nuevamente el crujir de la piedra pómez bajo mis ruedas, el salino tacto de la brisa oceánica, la sensación de estar solo en un universo primigenio e inhóspito y agreste, de paladear los más exquisitos manjares isleños, de volver a ver al final de mi periplo la silueta del islote de Lobos, que fue quien hace dos décadas me arrastró irremediablemente al archipiélago. (más…)
Senderos de Alcoy
Comienzo a mover suavemente los párpados, los pliegues de las sábanas comienzan a percibir señales de vida, mi languidez nocturna se despereza, el toque de diana suena en el teléfono móvil, toca levantarse, estivar los bártulos, preparar el armamento (superior al del enemigo, pues el mío es del calibre 29” ) y arrancar el convoy. Como no es un día ordinario, el toque de diana ha sido floreado y retrasado, normalmente el corneta no ve el sol, sino que le sorprende cruzando el patio de armas dirección a su garita, hoy el astro rey le ha calentado la espalda de la guerrera. (más…)
Resumen de 2011
Otro año más… la vida sigue, el mundo gira sobre sí mismo, las personas pululamos sin detenernos, empujados por el paso del tiempo y sobre todo por nuestra propia existencia.
Este año no puedo decir que haya sido malo, pues ha tenido momentos agrios, instantes dulces, derrotas que parecían apocalípticas, tiempos en los que el tesón ha hecho que todo fuese en dirección a la normalidad, y por último un cuatrimestre celestial.
Comencé el año dolorido, con pocas o ningunas esperanzas de volver a subirme al cuadro de una bicicleta de montaña, de carretera o del tipo que fuese, con el único objetivo de vender mi rabiosa Scott Genius 50. Verla todos los días en el garaje de casa, acumulando polvo, y sintiendo como la grasa de sus basculantes iba secándose a la par que mis ánimos, era durísimo, esa bicicleta representaba la fuerza y las ilusiones del segundo post operatorio. Sentir como el dolor y la incapacidad volvían a diluir mi día a día, me llevó a deshacerme de ella, no podía seguir viéndola con todo lo que representaba, y peor aún, era la perpétua tentación, era mi sirena cantarina que me hacia sentir Ulyses.
Recuperado de la pérdida, mi objetivo se centró en el regreso a los mares, en la búsqueda de viejos escenarios que me harían franquear sin miedo los nuevos tiempos. Así fue, un revoltoso y coqueto kayak protagonizó los meses de verano, salpicándome el espíritu con la espuma de mar, nuevos amigos y la compañía de su actual remero, viejo amigo de la montaña y de mis azañas.
Pero cuando se tiene la mente inquieta es difícil resignarse y pasar página de una forma tan súbita, algo en mi interior me chillaba que mi etapa acuática había pasado, que me estaba aferrando al primer tronco a la deriva, que tenía que templar las fuerzas y ponerme a nadar hacia la orilla, llegar a tierra, a la tierra de mis montañas murcianas. Gracias a mi compañera, que a la vez es la mamá de mis hijos y la que unos días me sufre y otros me disfruta, iniciose una nueva búsqueda de soluciones.
¡Eureka!, una puerta se entorna, deja que la luz quiebre su quicio y me llame como el filamento incandescente a la polilla. En Alicante tenemos la clínica San Román, donde un veterano y curtido podólogo me ofrece una solución a mis padecimientos, que si bien son insignificantes si los comparo con el dolor ajeno no dejan de ser los míos, los que me turban y descentran al no dejarme ser completo, al recordarme a cada paso que algo funciona mal, que el dolor es perenne. Allí unas hábiles manos, una mente despierta y una praxis inmejorable, confeccionan dos trozos de plástico a los que podemos llamar medias plantillas, objetos ortopédicos que al primer paso sobre ellos me chillaron: ¡corre!, ¡salta!, ¡pedalea!, ¡haz lo que te dé la gana!
Y así lo he hecho, he sido obediente.
El seis de septiembre estrené un amasijo de tubos de aluminio M5, con unas ruedas algo mayores a las convencionales, exactamente: tres pulgadas más de diámetro, unos siete centímetros y medio más altas. Esa misma tarde las puse a rodar, a llenarlas de barro, con polvo de muchos caminos y a cargarlas de sueños que poco a poco van siendo realidades.
La bicicleta es negra, pero ha llenado de luz mis horas, ha tornado mi gris en blanco brillante, ha conseguido erradicar de los sabores de mi mesa el amargo, y el agrio, ha salpicado dulzor por doquier.
Al margen de las plantillas, el impulso más grande que he podido sentir a diario ha sido el de todos vosotros. Siempre hay personas especiales, amigos a los que difícilmente puedo expresar todo mi agradecimiento y cariño, así que aprovecho este último párrafo para gritar de forma ininterrumpida en el ciber espacio que me siento afortunado por teneros siempre a mi lado, os envío un fuerte abrazo desde este blog y espero poder devolveros la milésima parte de todo lo que me habéis dado.
Nos vemos en ruta.
→ Aquí os dejo el enlace al álbum fotográfico del 2011.
El Madroñal
Hoy día no nos despiertan los gallos, o por lo menos a la gran parte de los urbanitas que no vivimos en pleno campo. Con alguna estridente melodía de mi teléfono móvil me tengo que conformar. Hoy el desagradable amasijo de notas suena justo para poder disfrutar de las primeras luces del día. A las nueve de la mañanita se supone que hemos de comenzar a mover todos y cada uno de los ejes y rodamientos de las bicicletas que van a conformar el convoy. (más…)
Senda del Martillo
Aparece el cohete humano, puntual como un reloj suizo o como un Lord inglés. Al final de la rampa del garaje ya tengo los ejercicios de estiramientos hechos, el café tomado, el tigre visitado, la bici engrasada y el equipo necesario en los bolsillos estivado. Tras un golpe de botón se cierra la puerta seccional, poco a poco, y dentro se queda esperándonos la línea de meta. Otro sonido clásico es el ajuste de las calas de las zapatillas en los pedales y el leve crujido de la cadena colocándose en el piñón adecuado. Así comenzamos una nueva mañana de ciclismo de montaña. (más…)
Lazareto a bordo
Hoy ondea el pabellón de Lazareto, a bordo de la tripulación tenemos un enfermo, con síntomas leves, pero con el cuerpo algo afectado. Aunque ningún virus ni bacteria puede todavía con nuestras ganas de salir a pedalear a los cuatro vientos.
El ritmo va a ser cómodo, no es cuestión de ir atrancados habiendo un trancazo de por medio, mejor, así…, podremos tener tiempo de charlar, tomar el sol y ver con detenimiento todo lo que rodea nuestro itinerario.
Por el carril bici de nuestro bonito pueblo, Ceutí, hemos caído a la mota del río, pero que nadie se engañe, no vamos a cantar la Macarena, no vamos a ser los “Del Río”, en el puente rojo de Alguazas vamos a virar a estribor y vamos a explorar la Vía Verde del Noroeste en dirección a la ciudad de Caravaca, buscando un poco de Jubileo.
Con ruedas y a lo loco.
Al poner el pie sobre el primer peldaño de las escaleras que bajan al garaje he sentido algo que sólo estaba en mis recuerdos, hace mucho tiempo que no siento esto. Mis piernas se quejan del atracón de ayer con Dani y Paquito por los Rodeos, aquellas cárcavas incesantes e inacabables han congestionado mi cuerpo de manera que hoy mis extremidades inferiores están algo quejicosas. Aunque al pisar el último peldaño veo como baja por la rampa de mi cochera la Epic de mi compañero de hoy, y, se me han quitado todas la penas, las venas comienzan a llenárseme de ese veneno que nosotros conocemos tan bien, y al que somos adictos sin solución. (más…)
Los Rodeos.
Callejeando comenzamos la mañana, vamos dejando el polvo de nuestras ruedas por las calles de Ceutí, a cambio, el pueblo nos regala su luz cruzando las esquinas, sus gentes paseando a primeras horas de la mañana, las fachadas de sus más orgullosas casas y su maravilloso carril bici, por el que va a comenzar nuestra aventura de hoy. Ya la conozco de anteriores ediciones, pero me ha dicho el nenico que va delante que hay unas cuantas golosinas que yo no conozco y que nos van a endulzar la mañana. No podemos hacer otra cosa, Paquito y yo, que seguirlo de forma incondicional. (más…)
The Bike & The Sincrolador
Por muchas salidas que haga, ninguna es igual a la anterior, todas son excitantes. Esta mañana debuto con los chicos del club de “The Bike”. Vamos a ir a Sierra Espuña, interesante lugar, del que nunca he regresado con mal sabor de boca, al contrario, siempre he llegado con las retinas abarrotadas de imágenes irrepetibles y el espíritu lleno de arboledas y barrancos, de sendas inacabables, de cuestas retadoras, de vegetación indómita que tapiza hasta el último rincón del gigante calizo, de umbrías mágicas, de miradores hipnóticos y de fauna salvaje. (más…)
Hace un mes…
Llegué de Alemania, concretamente de Allrode. Acabadas las vacaciones se acabaron las cervezas con salchichas adosadas, se acabaron los cafés de casi medio litro con porciones de pastel insertadas, se acabó conducir un coche de alquiler, se acabó tener el teléfono móvil escondido en un cajón, se terminó el estado de ingravidez mental en el que me sumerjo cuando cruzo la zona de embarque de cualquier aeropuerto que me lleve a la tierra de mis hijos y de mi esposa.
También hace un mes que llegó mi nueva bicicleta a mi garaje, fecha en la que comencé a moverme de manera incansable, en solitario o persiguiendo a todo aquel que se deja. Cuesta arriba, llaneando y cuesta abajo, hace un mes que no dejo de subirme en mi nueva Stumpjumper. Treinta días exactamente hace que salí sonriente de “The Bike” en Murcia con casi once kilos de aluminio M5 bajo el brazo. (más…)
Salomoneando
Algo que no podemos obviar nunca, algo que se ha convertido en una costumbre con visos de ser una norma cívica vecinal es: tomar un café sólo largo al dejar a los hijos en el colegio. Tenemos dos opciones, si la mañana se presenta ociosa o con muchas tareas domésticas que faenar, nos dejamos caer por la carreterica de Mula dirección a la confitería, pero si por el contrario tenemos los retenes de la adrenalina a tope de tensión, nos hacemos el café en el “rabo toro” y sin mediar mucha charla, nos retiramos cada mochuelo a su olivo para vestirnos y sacar las bicis del garaje. Hoy hemos cambiado las dos ruedas por las zapatillas de montaña. (más…)
Chícamo
Hoy la aventura comienza de una forma única. Tras evitar un bar dominguero, de esos donde sólo sorben de los vasos hombres que lo dan todo por perdido en la vida, y en el que hay un hombre más momificado que vivo, en la puerta, junto a un cenicero lleno de penas y a una copa de algún destilado, optamos por dejar el café para otro momento. Paco y yo pensamos aparcar junto a la casa de Marco y ponernos en marcha sin manchar nuestros estómagos con un poco de amargo oscuro. Aunque la providencia y la amabilidad de nuestro cicerone se combinan de forma fortuita y nos vemos los tres sentados a la mesa, en la cocina de un hogar a primeras horas del día, donde el silencio llena la pieza y las luces de la mañana ya lo han manchado todo. Un ligero silbidillo hace que los tres giremos la cabeza y de manera automática miremos como sale un hilillo de vapor de la cafetera. (más…)
CONTRASEÑA: “Sierra de la Pila”
Todavía domina el oscuro de la noche, pero una gran sonrisa ilumina la entrada de mi casa. Pepe del Amor está esperándome, con su mochila ajustada, la gorra puesta y la moto bien aparcada. Nos apretamos las manos y juntos bajamos a la calle Turina en busca de los desertores. Desertores, si… desertores. En esas que estamos barajando los motivos por los que se han quedado en la cama un par de pillos, aparece Alejandro Jara, todo un veterano de las zapatillas, los montes y las buenas cenas. Juntos nos vamos a recoger al cuarto elemento, casi imprescindible en estos saraos: Paquito Cobos. (más…)
Rambla de los Arcos
Lo correcto es acostarse temprano, con una cena rica en carbohidratos, pero ligerita, nada de abundancias ni copiosidades, bastante agua y totalmente prohibido beber alcohol. Hasta ahí llegan los límites de la cordura y la normalidad, pero no siempre se puede ser normal, ni coherente, ni mucho menos amigo permanente de la cordura. Son las fiestas de Ceutí y la calle en la que vivo está llena de vecinos que aman el buen mantel, el buen beber y el saber divertirse a la más mínima ocasión, tanto que se han propuesto ganar el primer premio a la calle más bonita del municipio sólo con el único propósito de celebrar una cena en honor a ese galardón. En esos tablones también estoy sentado yo, cercano a las brasas y más aún a los trozos de panceta, chorizos, morcillas y demás florituras porcinas, sin menospreciar al pollo y a la chuleta de cerdo, que en toda barbacoa que se precie no debe faltar. Sustituyo el agua por cerveza, el café por zurra, primero con melocotón y después con pera. Así no se puede, no, así no… pero mañana cuando suene el despertador haré como que nada ha pasado y con sabor a pasta dentífrica iré al encuentro de mis amigos para irnos de paseo por una bella e ignota rambla en Ojós. (más…)
Vertientes Vivas
La luz del semáforo cambia a verde, lentamente cruzo el paso de peatones y veo que sólo está Paco, esperándome en la esquina del cuartel. No puedo evitar sonreír, es espontáneo, íbamos a ser legión y no somos más que polilla y polillón. Las madrugadas de domingo suelen ser altamente alergénicas para los que estamos acostumbrados a comenzar las jornadas antes de que aparezca el astro rey. Los despertadores sufren mucho. Pero siempre queda ese extraño colectivo de especímenes que gozamos madrugando los fines de semana, rechazando la molicie y el abrazo soporífero de la almohada. 
Tres horas con Alejandro Jara
Somos dos relojes suizos, a las seis y treinta minutos estamos dándonos los buenos días. Un par de afables sonrisas y comenzamos a caminar. Como el agua de lluvia nos vamos diluyendo por las calles de nuestro pueblo y llegamos hasta el Corredor Verde de nuestro príncipe huertano: el río Segura. La luz de estas horas es mágica, porque no es ni la oscuridad nocturna, ni la claridad matinal, es un entreacto místico.
Por su mota, paso a paso, comenzamos la caminata. Es la primera vez que afronto este recorrido desde la perspectiva del paseante. Si como ciclista siempre me ha parecido idílico, como peregrino me parece un tesoro. (más…)
Arrancando…
Pues como bien dice el título, estoy arrancando motores nuevamente. Ya van muchas las veces que me he tenido que recoger en trocitos y pasarme la noche con el pegamento, intentando reconstruirme una vez más.
Primero una bursitis en el trocante izquierdo, después una etmoidestocmía, para postre dos neurólisis. Esto tiene que parar, ya he vencido todas las estadísticas, a ver si hay algún voluntario que se ofrezca a asumir mis nuevas cirugías, porque maldita sea la gracia que me hace pensar que pueda volver a pisar el frío suelo de otro quirófano.
Entre tanto tufillo a rancio, el mes de marzo se despide del invierno y va sembrando el terruño de florecillas, hierbecillas y pajarillos alegres. Voy a ver si subiéndome al carro de la primavera, florezco a la par y voy cambiando de color, de ánimo y de estado de forma física.
Son varias las salidas que llevo con la bici en estas últimas semanas. No han sido muy alentadoras pues estoy bastante “enrobinao” y “amorconao”. Fruto de tanto sofá y tanta despensa. Pero poco a poco, creo que el barro que se pega en las roldanas, va secando mis malos humores y fluídos.
Hoy ha sido la mejor de todas las intentonas. He estrenado la equipación de mis amigos Los Maestros de Lorca y es además de cómoda, cariñosona
Este fin de semana: más.
Hasta pronto.




























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