Senderos de Alcoy
Comienzo a mover suavemente los párpados, los pliegues de las sábanas comienzan a percibir señales de vida, mi languidez nocturna se despereza, el toque de diana suena en el teléfono móvil, toca levantarse, estivar los bártulos, preparar el armamento (superior al del enemigo, pues el mío es del calibre 29” ) y arrancar el convoy. Como no es un día ordinario, el toque de diana ha sido floreado y retrasado, normalmente el corneta no ve el sol, sino que le sorprende cruzando el patio de armas dirección a su garita, hoy el astro rey le ha calentado la espalda de la guerrera. (más…)



















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