Lazareto a bordo
Hoy ondea el pabellón de Lazareto, a bordo de la tripulación tenemos un enfermo, con síntomas leves, pero con el cuerpo algo afectado. Aunque ningún virus ni bacteria puede todavía con nuestras ganas de salir a pedalear a los cuatro vientos.
El ritmo va a ser cómodo, no es cuestión de ir atrancados habiendo un trancazo de por medio, mejor, así…, podremos tener tiempo de charlar, tomar el sol y ver con detenimiento todo lo que rodea nuestro itinerario.
Por el carril bici de nuestro bonito pueblo, Ceutí, hemos caído a la mota del río, pero que nadie se engañe, no vamos a cantar la Macarena, no vamos a ser los “Del Río”, en el puente rojo de Alguazas vamos a virar a estribor y vamos a explorar la Vía Verde del Noroeste en dirección a la ciudad de Caravaca, buscando un poco de Jubileo.
Recuerdo que hace unos meses este puente era un amasijo herrumbroso, destartalado, y con una red de protección por si algún insensato se atrevía a cruzarlo, pues estaba prohibido tajantemente el paso, ahora es una bonita estructura de color rojo, bien remachada y con una tablazón recién instalada por la que poder pasar sobre el río Segura de manera agradable y confiada.
Comenzamos a ver las señales identificativas de la ruta jacobea, unos recién instalados carteles de color burdeos nos hacen ver que vamos en la buena dirección, aunque a escasos trecientos metros, la cosa acaba mal, hay un montón de tierra y matojos secos que nos impiden el paso, pero lo peor es que no hay una continuidad de la pista. Pero si algo bueno tiene mi trabajo, es que me lo recorro todo, así que por el camino del Pago primero y después por unos bonitos paseos flanqueados por moreras bien frondosas llegamos hasta el paraje de los Valencianos y retomamos el ancho camino de tierra que nos conducirá a nuestro objetivo sin ningún contra tiempo.
La cartelería es abundante, aunque el firme de la vía es algo extravagante, está lleno de irregularidades y todavía hay mucha basura insertada en sus márgenes. Sé de buena tinta que eso no va a quedar así, que próximamente vienen desde Madrid unas personas bien trajeadas para inspeccionar el acondicionamiento de la vía y para esas fechas ha de estar todo perfecto, luego no me preocupa ver la casa algo desordenada esta mañana, la próxima vez que mis ruedas horaden estos polvos calizos todo estará reluciente y listo para revista.
Charlando de esto y aquello, criticando a la vecina y a su primo, hablando algo de política, pero no mucho porque nos aburre, y haciendo cábalas para los próximos viajes, cosa que no nos aburre en absoluto sino todo lo contrario, vamos devorando kilómetros. Conforme vamos alejándonos de la población de Alguazas, nos adentramos en el mundo de las cárcavas de la pedanía de Los Rodeos. Las ramblas que alimentan al río Mula, son muy sugerentes de observar desde nuestra posición porque desvelan senderos que han de ser de lo más divertidos, proponiéndonos posibles desvíos en días futuros.
Antes de llegar a Campos del Río, tenemos un maravilloso encuentro, los chicos de Viveros la Noria de Lorquí, están instalando los sistemas de riego por goteo y nos vemos obligados a parar. El Raspica y su hermano están bajo el sol ganándose las habichuelas. Los entretenemos unos minutos, pues José Antonio, además de ser compañero de afición es un gran amigo de ambos y no podemos dejar pasar la oportunidad de saludarlo como se merece. Un apretón de manos y buenos deseos y continuamos la marcha.
Al llegar a Campos del Río tenemos que llamar al zagalón que hemos dejado hace unos minutos, pues la vía está confusa y no hay ningún cartel que nos diga si vamos bien o vamos por camino equivocado. Quién mejor que él para decirnos lo que nos podemos encontrar a cada palmo de la vía.
Grata sorpresa me llevo cuando veo que pasamos por la misma puerta de la casa de mi buen amigo Juan Martín, alias “El Barros”, compañero del club “Los Maestros de Lorca”, del que luzco sus colores con gran orgullo. Miro con mucha gula el jardín de su casa y espero que este año me vuelva a invitar a esa subida a los Almeces de Ricote con caída libre en la paella que hace su hermano y el pulpo asado que hace su santa madre. Volviendo a pasar una mañana entre amigos.
Primera estampa estrambótica: junto a una vieja estación ferroviaria hay unos bloques de viviendas sociales y en vez de tener perritos en los jardines, tienen un mini estercolero público con unos cerditos comiendo y moviendo sus rizados rabos. Nos ha parecido estar en alguna aldea del sureste asiático de las películas del Chuck Norris.
Alejados del espejismo, comienza a ponerse bonito el paisaje, el verde comienza a ganar terreno y las ramblas inundadas de cañaverales muy densos, dan categoría al paseo. Los puentes están inmaculados, un trabajo de restauración encomiable, todo está tan nuevo que da gusto recorrer esta ruta, hasta los cuervos disfrutan estrenando los arcos de los puentes. De vez en cuando nos encontramos con áreas de descanso, hechas íntegramente con madera y donde tenemos hasta aparcamiento especial para bicicletas, así que optamos por parar en una de ellas y beber unos sorbos de agua mientras el sol sigue dando un tono bonito a nuestra piel.
Nuestro destino acaba un kilómetro antes de llegar a la vieja estación de Los Baños de Mula, nos vamos a desviar hacia la Muela de Albudeite y desde allí hasta Ceutí por los andurriales que sólo los ciclistas conocemos.
La mañana ha sido preciosa, hemos tenido un tiempo inmejorable, y el recorrido me ha encantado, es una lástima que hayamos tenido que dar la vuelta tan pronto, pero tenemos que recoger a los cachorros del colegio y hay que hacer la comida antes, así que dejamos emplazado el siguiente tramo para otro día en el que haya más tiempo disponible.
Gracias, Dani, como siempre ir a tu lado por la vida es una grata forma de gastarla. Nos vemos mañana.

























Ha sido un placer y una grata sorpresa.
Un saludo
25 octubre 2011 a las 21:16
Para nosotros ha sido un lujo el asesoramiento.
Un abrazote, amigo.
25 octubre 2011 a las 21:57
La verdad es que a veces, se nos escapan cosas y detalles que de llevar otro ritmo no apreciariamos. Tendriamos que declarar un día a la semana de ritmo Verano Azul…. a ver si somos capaces, sin terner que estar enfermos…jajajajaa
Gracias por la mañana
26 octubre 2011 a las 18:09
Déjate tanto verano azul y ponte a darle látigo a tu Epic, que me tienes contento….
26 octubre 2011 a las 19:24