Aventurero Incansable

Archive for octubre, 2011

Lazareto a bordo

            Hoy ondea el pabellón de Lazareto, a bordo de la tripulación tenemos un enfermo, con síntomas leves, pero con el cuerpo algo afectado. Aunque ningún virus ni bacteria puede todavía con nuestras ganas de salir a pedalear a los cuatro vientos.

             El ritmo va a ser cómodo, no es cuestión de ir atrancados habiendo un trancazo de por medio, mejor, así…, podremos tener tiempo de charlar, tomar el sol y ver con detenimiento todo lo que rodea nuestro itinerario.

             Por el carril bici de nuestro bonito pueblo, Ceutí, hemos caído a la mota del río, pero que nadie se engañe, no vamos a cantar la Macarena, no vamos a ser los “Del Río”, en el puente rojo de Alguazas vamos a virar a estribor y vamos a explorar la Vía Verde del Noroeste en dirección a la ciudad de Caravaca, buscando un poco de Jubileo.

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Con ruedas y a lo loco.

      Al poner el pie sobre el primer peldaño de las escaleras que bajan al garaje he sentido algo que sólo estaba en mis recuerdos, hace mucho tiempo que no siento esto. Mis piernas se quejan del atracón de ayer con Dani y Paquito por los Rodeos, aquellas cárcavas incesantes e inacabables han congestionado mi cuerpo de manera que hoy mis extremidades inferiores están algo quejicosas. Aunque al pisar el último peldaño veo como baja por la rampa de mi cochera la Epic de mi compañero de hoy, y, se me han quitado todas la penas, las venas comienzan a llenárseme de ese veneno que nosotros conocemos tan bien, y al que somos adictos sin solución. (más…)


Los Rodeos.

     Callejeando comenzamos la mañana, vamos dejando el polvo de nuestras ruedas por las calles de Ceutí, a cambio, el pueblo nos regala su luz cruzando las esquinas, sus gentes paseando a primeras horas de la mañana, las fachadas de sus más orgullosas casas y su maravilloso carril bici, por el que va a comenzar nuestra aventura de hoy. Ya la conozco de anteriores ediciones, pero me ha dicho el nenico que va delante que hay unas cuantas golosinas que yo no conozco y que nos van a endulzar la mañana. No podemos hacer otra cosa, Paquito y yo, que seguirlo de forma incondicional. (más…)


The Bike & The Sincrolador

           

       Por muchas salidas que haga, ninguna es igual a la anterior, todas son excitantes. Esta mañana debuto con los chicos del club de “The Bike”. Vamos a ir a Sierra Espuña, interesante lugar, del que nunca he regresado con mal sabor de boca, al contrario, siempre he llegado con las retinas abarrotadas de imágenes irrepetibles y el espíritu lleno de arboledas y barrancos, de sendas inacabables, de cuestas retadoras, de vegetación indómita que tapiza hasta el último rincón del gigante calizo, de umbrías mágicas, de miradores hipnóticos y de fauna salvaje. (más…)


Hace un mes…

Llegué de Alemania, concretamente de Allrode. Acabadas las vacaciones se acabaron las cervezas con salchichas adosadas, se acabaron los cafés de casi medio litro con porciones de pastel insertadas, se acabó conducir un coche de alquiler, se acabó tener el teléfono móvil escondido en un cajón, se terminó el estado de ingravidez mental en el que me sumerjo cuando cruzo la zona de embarque de cualquier aeropuerto que me lleve a la tierra de mis hijos y de mi esposa.

También hace un mes que llegó mi nueva bicicleta a mi garaje, fecha en la que comencé a moverme de manera incansable, en solitario o persiguiendo a todo aquel que se deja. Cuesta arriba, llaneando y cuesta abajo, hace un mes que no dejo de subirme en mi nueva Stumpjumper. Treinta días exactamente hace que salí sonriente de “The Bike” en Murcia con casi once kilos de aluminio M5 bajo el brazo. (más…)


Salomoneando

     Algo que no podemos obviar nunca, algo que se ha convertido en una costumbre con visos de ser una norma cívica vecinal es: tomar un café sólo largo al dejar a los hijos en el colegio. Tenemos dos opciones, si la mañana se presenta ociosa o con muchas tareas domésticas que faenar, nos dejamos caer por la carreterica de Mula dirección a la confitería, pero si por el contrario tenemos los retenes de la adrenalina a tope de tensión, nos hacemos el café en el “rabo toro” y sin mediar mucha charla, nos retiramos cada mochuelo a su olivo para vestirnos y sacar las bicis del garaje. Hoy hemos cambiado las dos ruedas por las zapatillas de montaña. (más…)


Chícamo

Hoy la aventura comienza de una forma única. Tras evitar un bar dominguero, de esos donde sólo sorben de los vasos hombres que lo dan todo por perdido en la vida, y en el que hay un hombre más momificado que vivo, en la puerta, junto a un cenicero lleno de penas y a una copa de algún destilado, optamos por dejar el café para otro momento. Paco y yo pensamos aparcar junto a la casa de Marco y ponernos en marcha sin manchar nuestros estómagos con un poco de amargo oscuro. Aunque la providencia y la amabilidad de nuestro cicerone se combinan de forma fortuita y nos vemos los tres sentados a la mesa, en la cocina de un hogar a primeras horas del día, donde el silencio  llena la pieza y las luces de la mañana ya lo han manchado todo. Un ligero silbidillo hace que los tres giremos la cabeza y de manera automática miremos como sale un hilillo de vapor de la cafetera. (más…)


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